FSC-CCOO Sector Autonómico | 25 abril 2024.

Se firma el primer Plan de Igualdad en la Administración General de la Junta de Andalucía

    "Tenemos la igualdad formal pero queremos y exigimos la real, y para Comisiones Obreras es una prioridad remover los obstáculos que lo impiden".

    16/11/2023.
    Los planes de igualdad son una herramienta fundamental para garantizar las condiciones de trabajo.

    Los planes de igualdad son una herramienta fundamental para garantizar las condiciones de trabajo.

    El camino que Comisiones Obreras emprendió en 2020 para que la Administración General de la Junta de Andalucía contára con un Plan de Igualdad de Empleo para su personal ha llegado a la meta. Ya tenemos Plan. Para ponernos en contexto, mejor con unos datos. La situación real nos sitúa en una plantilla feminizada en la que las mujeres somos en su conjunto el 63,5%, siendo más acusada la presencia de mujeres entre el personal laboral (70%). En puestos temporales somos legión, 77% del personal laboral temporal y 69% del personal interino. En el análisis de las medidas de conciliación, las mujeres solicitan principalmente la excedencia por cuidados (78,8%), los permisos no retribuidos (75,44%) y las reducciones de jornada (89.39%).

    Con este escenario se da la circunstancia que al tratar de los puestos de niveles altos (PLD de 27 a 30) aquí sí podemos hablar de "tendencia a la masculinización". Y no se trata de una casualidad, entre otras circunstancias se encuentra la subjetividad de la selección que busca una supuesta idoneidad.

    Así llegamos al elemento que visibiliza la desigualdad, la brecha salarial, que ha sufrido un incremento del 0,6% desde 2019 y cuyo dato nos dice que el salario medio de las mujeres de la AGJA (2021) debería crecer un 14,74% para alcanzar el de nuestros compañeros. Esta cifra se extrae por comparación de las retribuciones medias por sexo de toda la plantilla.

    Las razones de toda esta situación, siendo estructurales, deben ser afrontadas por los poderes públicos, máxime cuando tienen también el papel de empleador. Los roles asignados a las mujeres en los trabajos, tanto si son asalariados como los que se realizan en la familia y el hogar están en la génesis de esta situación de desigualdad. Cuidamos y atendemos en casa y a la familia, de igual manera que se segregan las profesiones y categorías laborales, dándose la "casualidad" que las nuestras están peor retribuidas por complementos o pluses. Los datos nos dicen que los permisos, las excedencias, las jornadas especiales, reducciones de jornadas o los retrasos y ausencias justificadas o no, recaen mayoritariamente sobre nosotras, produciendo una merma fundamental en nuestra carrera profesional y por ende, en nuestras jubilaciones.

    Existe, por otro lado, un "descuido" de la administración en la prevención y atención a la salud en el trabajo de las mujeres, al desatenderse los estudios técnicos por sexo preventivos o de patologías. Podemos añadir la inexistencia de un Protocolo de Acoso Sexual y por razón de sexo diferenciado del que trata el acoso laboral, la falta de la auditoría salarial y de valoración de los puestos de trabajo. Todos estos son elementos necesarios para la igualdad entre sexos de los que la AGJA carece, incumpliendo así la Junta la normativa vigente. Lo que nos lleva a denuncias que no dejaremos de hacer y materias que Comisiones Obreras no dejaremos de exigir.

    El tiempo que ha transcurrido (años) desde la denuncia de CCOO ha sido una gymkhana negociadora en ella que Comisiones Obreras conseguimos que el Plan de Igualdad tuviera tratamiento de diálogo social y no fuera considerado como una resolución del Gobierno que suponía negar la capacidad negociadora en esta materia de todos los sindicatos presentes en Comisión de Convenio y Mesa Sectorial. Ha sido difícil hacer valer el papel fundamental de la parte sindical cuando se trata de cuestiones que afectan a las condiciones laborales de la plantilla.

    Hemos vivido un laberinto infinito de enrevesadas comisiones, comités, grupos focales y otros elementos, algunos imaginativos y de peligrosas consecuencias como la exposición del texto a información pública, situaciones que siempre han tenido la denuncia de CCOO y a las que hemos podido colocar en su justo lugar. Un absurdo y extravagante itinerario ideado por la administración en su delirio de que el Plan de Igualdad era un documento político y no de acuerdos entre partes.

    CCOO ha exigido y logrado que se considere el texto como elemento fruto de la negociación y no un mero reglamento del Consejo de Gobierno, hemos introducido mejoras en los datos del diagnóstico para conocer la realidad de la plantilla, hemos incluido elementos para el futuro en las acciones del plan, y un asunto no menor, que las modificaciones del plan se realicen desde la comisión paritaria de seguimiento; condición imprescindible para su desarrollo y para que el documento negociado tenga las mejoras que sean necesarias para ir caminando hacia el objetivo, que no es otro que la igualdad.

    Tenemos la igualdad formal pero queremos y exigimos la real, y para Comisiones Obreras es una prioridad remover los obstáculos que lo impiden.